domingo, 21 de octubre de 2012

Tratamiento en niños con T.D.A.

1) Intervención o tratamiento para el niño(a) con TDA/H

Como se ha indicado, el TDA/H es un trastorno con un elevado riesgo de desarrollar problemas de conducta, fracaso escolar, dificultades de adaptación personal y trastornos emocionales; justamente a estos apuntan los tratamientos de terapias, a favorecer una adaptación al desarrollo de estos ámbitos. Para ellos se ha demostrado la efectividad de algunos tratamientos que a continuación daremos a conocer. 

a) Tratamiento farmacéutico.


(Isabel López, Virginia Boehme, Jorge Forster, 2006) Manifiestan que  “Los  medicamentos  constituyen  la  primera  alternativa  terapéutica  en el tratamiento de  niños  con TDA/H”. En diversas investigaciones se ha demostrado que hay una mejoría en el funcionamiento motor, social y emocional del niño con TDAH.
 Al hablar de  medicamentos, existe una notoria resistencia en muchos padres  a usarlos en sus hijos, se considera ésta una reacción natural, por el sentido de protección que estos representan, incluso, ya existiendo un diagnóstico médico.

El medicamento más utilizado por su eficacia y recomendado por el Comité para Fármacos de la Asociación Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría, es el Metilfenidato, que es un neuroestimulante; los estudios científicos avalan su eficacia y seguridad; el niño sobre todo en su impulsividad y atención se estima que entre un 70% y un 80% los niños tratados tienen un progreso considerable (Orjales,2002) . Al ser tan evidente los cambios y progresos que tienen estos infantes, es una motivación más, que los adultos significativos para él reconozcan sus progresos, convirtiéndose este reconocimiento, en un elemento de mucha importancia en el proceso. Lo esperable, es que cuando termine el tratamiento farmacológico, el niño esté facultado para realizar por él mismo, los esfuerzos necesarios para controlar y superar muchas de las características que identifican a quienes padecen de TDAH.

(Isabel López, Virginia Boehme, Jorge Forster, Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la infancia y la adolescencia, 2006). Afirma que “Si la conducta del niño mejora sustancialmente con el uso de medicamentos y no se evidencian efectos secundarios importantes, el tratamiento deberá mantenerse por periodos largos que el especialista habrá de definir con la familia”.

Además del tratamiento médico, los niños con TDA deben ser atendidos pedagógicamente. Los médicos tratantes dan algunas claves para ayudar a los niños con estas dificultades, si el profesor tiene conocimientos específicos de este síndrome, no será necesaria dicha sugerencia médica, el profesor articulará una serie de estrategias para la intervención, orientadas a la inclusión de estos niños.  

Otro  factor no menos importante, es la parte afectiva que se brinda al niño con TDA, a veces los profesores pueden lograr mucho más que adoptando otras medidas.

Es necesario aclarar que de ninguna manera los fármacos eliminan la condición del trastorno. Sin embargo, éstos reducen las manifestaciones de la hiperactividad, aumentan el nivel de la atención, facilitan la adaptación social y escolar del niño, logrando así, en el mejor de los casos, un aprovechamiento académico y cognoscitivo relevante. 

b) Tratamiento psicológico.

Edder González Acosta (Doctor en Sicología. Universidad Complutense de Madrid), menciona que el tratamiento terapéutico para el niño con TDAH comienza con explicarle a éste, en una forma sencilla, que padece del trastorno, de manera que pueda entender la complejidad de la situación. Una vez informado el niño, se establecerá el tipo de tratamiento, su propósito y si éste es a corto o a largo plazo. Cada plan o programa es único, ya que responde a las necesidades particulares de un niño determinado.

Orjales (2002), hace mención a las estrategias que se utilizan para concientizar al niño de que debe autorregular su conducta, la autora destaca que es necesario pedirles a los infantes que verbalicen en voz alta, ya que esto les puede ayudar a enfrentar sus dificultades y señala además, que esto es necesario para ayudar a su mente a que se organice. La autora manifiesta que la auto-instrucción se define como una afirmación autodirigida que proporciona a los niños estrategias de pensamiento que los guían en la solución de problemas y fomentan el autocontrol.

Los problemas de aceptación social y emocional que pueda tener debido al rechazo que recibe de sus pares, cercanos y hasta de él mismo, pueden ser factores determinantes en el tratamiento efectivo de un niño con TDA, incluso para su futuro como adulto.  También son parte de este tratamiento los padres y profesores, ya que se les proporciona información adecuada, pertinente y oportuna para el conocimiento del mismo trastorno, entregando estrategias de manejo de la conducta y la comunicación, tanto para él mismo como para padres y profesores, que son parte, como hemos dicho, importante en el tratamiento de los niños con TDA/H.

c) Tratamiento conductual.

En niños con TDA con hiperactividad por lo general  y por su excesiva distracción y actividad motora, suelen perturbar su atención, “dificultando la adecuada asimilación de conocimientos, por lo cual un programa para el desarrollo de estrategias de atención deberá considerar también el control y la modificación de determinadas conductas”, hace mención la asociación Balear de padres de niños con TDA.

(Orjales 2002), manifiesta que el niño con trastorno de déficit atencional con hiperactividad debe regular su conducta adquiriendo autonomía (desarrollar autocontrol y adaptación de las normas)  en la regulación de su comportamiento en todos los aspectos.

La autora menciona tres tipos de autonomía: la física, la cognitiva y la emocional. La autonomía física se define como los hábitos que desarrolla el niño para la vida diaria, entre otros, el orden y la colaboración. La autonomía cognoscitiva es la capacidad para seleccionar la información relevante de la irrelevante, la autoevaluación, la autocorrección y la selección de las estrategias de actuación adecuada. Por último, la independencia, una autoestima sana y unas relaciones satisfactorias con las personas que le rodean en su medio ambiente, se considera como la autonomía emocional.

d) Tratamiento psicopedagógico.

Su objetivo es mejorar las habilidades académicas del niños mientras estudia y hace los deberes, mejorar la conducta ante la tarea académica, mejorar la motivación ante el estudio, la imagen que tiene de sí mismo como estudiante e instaurar un hábito de estudio al niño que no lo tiene.

e) Intervención pedagógica.

La escolaridad es una de las actividades que se deben atender oportunamente en estos niños, ya que se pueden ver afectados aparte de los factores académicos, los sociales y emocionales, ya que todo su mundo en la escolaridad, gira en torno a él, la familia y familiares, amigos y profesores son modelos y “Se hace necesario que el profesor de clase conozca los elementos que pudieran estar perturbando una adecuada atención en sus alumnos, así como también tener un sentido de autocrítica en cuanto a las metodología de enseñanza y las estrategias atencionales que esté empleando, los cuales contribuirán a la eficacia en el tratamiento del déficit de atención” (Isabel López, Virginia Boehme, Jorge Forster, 2006)

Es recomendable que los niños con TDA no los saquen del sistema educativo "normal", ya que puede producir un efecto contraproducente; el docente en este caso debe atender a estos niños de una manera más personalizada (en lo posible), evitar que se ubique en los últimos asientos, así impide distracciones y focaliza mejor su atención, necesitará más ayuda y mayor cantidad de tiempo para resolver sus tareas, no sobrecargar al alumno con tareas interminables y estas tareas deberán ser en lo posible, relacionadas con temas de interés para evitar el cansancio; para el docente es indispensable mantener buenas relaciones entre él y sus compañeros de clases, así como también entre él y el docente, integrándolo al grupo mediante dinámicas, aplicar técnicas que modifiquen su conducta positivamente y utilizar estrategias para captar y mantener la atención.




Referencia bibliográfica:


  • López Isabel, Boehme Virginia, Forster Jorge (2996), Síndrome de déficit atencional, Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la infancia y la adolescencia, Editorial  Universitaria, Santiago de Chile.
  • Orjales Villar, Isabel (2002). Déficit de atención con hiperactividad: Manual para padres y educadores. Madrid: CEPE, S.L. DSM.
  • González Acosta Edder (2006) Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad en el salón de clases. Universidad complutense de Madrid, España.

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