a) El Profesor y el Diagnóstico del TDA
Muchos estudiosos del TDAH sostienen que es necesaria la
intervención temprana en relación con el pronóstico de niños con el
diagnóstico. Los estudios más recientes han demostrado que sin un tratamiento
adecuado, el déficit de atención con o sin hiperactividad, perdura hasta
después de la adolescencia y que aunque podría haber un descenso en la
hiperactividad, muchos de los déficit cognoscitivos que se derivan de la
impulsividad y la falta de estrategias adecuadas, se mantienen hasta la edad
adulta.
Muchas veces hemos oído de niños que no tienen el trastorno y
que reciben tratamiento medicamentoso y por el contrario, de niños que sí
necesitan de medicación y no la reciben. Esto significa que el TDAH con
frecuencia puede ser una condición socialmente construida, es decir, un
“estereotipo” o “etiqueta” Cita Edder
González a (Brown, 1995; Cornett-Ruiz y Hendricks, 1993; Glass y
Wegar, 2000). El investigador considera que esta
situación debe ser motivo de alerta para padres y maestros sobre la importancia
de tener el conocimiento, para poder detectar a tiempo los síntomas de esta
condición y así buscar las ayudas necesarias.
Sostienen la premisa de
que los maestros que tienen un conocimiento más amplio del TDAH podrían ser más
flexibles en su estilo de enseñanza, en proporcionar los ajustes o adaptaciones
necesarias y seguir las recomendaciones ofrecidas por los profesionales de la
salud, para los niños con TDAH. De igual manera, los padres que adquieren mayor
conocimiento sobre el trastorno, podrían demostrar mayor atención en la crianza
y al momento de disciplinar a sus hijos.
En el proceso de evaluación y diagnóstico del niño con TDA/H se
necesita de la intervención de varios profesionales de la salud, tales como:
neurólogos, psiquiatras, psicólogos educativos, psicopedagogos; sin dejar de
mencionar la intervención protagónica de los padres o adultos responsables del
niño. Fundamentalmente, todos los anteriores tratan de buscar un criterio en
común para poder desarrollar un programa de intervención ajustado a las
necesidades del niño. En el proceso de evaluación, la información que
proporcione un profesor es valiosa para el proceso, ya que sus fundamentos
pueden encaminar su tratamiento por sus observaciones en diversas situaciones y
escenarios.
Para que un diagnóstico de déficit de atención e hiperactividad
pueda ser emitido por un equipo de especialistas: los síntomas deben persistir
por seis meses o más y de acuerdo al “Manual de diagnóstico y estadístico de
los desórdenes mentales(DSM-IV) (1994)” de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA)
los siguientes síntomas son:
·
Frecuente fracaso en prestar
atención a detalles o cometer errores, descuido en la escuela, trabajo u otras
actividades del hogar.
·
Dificultad en mantener la
atención en tareas o actividades de juego.
·
Parece no escuchar cuando se le
habla directamente, no sigue instrucciones y fracasa en terminar tareas
académicas, quehaceres o deberes en el trabajo.
·
Persistente dificultad en
organizar tareas o actividades.
·
Frecuentemente evita o es
renuente a realizar las tareas que requieran un esfuerzo mental sostenido
(pueden ser trabajos escolares o del hogar).
·
Pierde con facilidad los
objetos necesarios para tareas o actividades (por ejemplo, juguetes, tareas
escolares, lápices, libros, mochila o herramientas).
·
Se distrae fácilmente por
estímulos irrelevantes que, por lo general, están en su medioambiente.
·
Es sumamente descuidado en las
actividades diarias.
·
Se levanta con frecuencia de su
asiento en el salón, cuando se espera que permanezca sentado.
·
Habla en forma excesiva, tiene
dificultades para esperar su turno, interrumpe o se entromete con otros
(ejemplo: interfiere en las conversaciones o juegos de otros).
·
Dificultades para llevarse bien
con otros niños y serios problemas con el desempeño escolar.
En la Guía “Déficit atencional” para su comprensión y desarrollo
de estrategias de apoyo del ministerio de educación (2009) se hace hincapié, en
la importancia de considerar que
cualquier indicador de sospecha de TDA que se observe, debe ser considerado
sólo como un dato de referencia que indique la conveniencia de indagar con
mayor profundidad y/o detención y derivar al especialista competente. En ningún
caso estos indicadores deben ser tomados como pruebas inequívocas de la
existencia de dificultades; sólo pueden orientar ante la sospecha de Déficit
Atencional e Hiperactividad.
El gobierno de Chile en el decreto 170 en el artículo 45,
detalla el procedimiento que se deben hacer en aquellas escuelas públicas que
cuenten con proyecto de integración para la subvención escolar de éstos niños,
lo cual se traduce en lo siguiente:
Referencias bibliográficas:
- González Acosta Edder (2006) Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad en el salón de clases. Universidad complutense de Madrid, España.
- Déficit atencional, Guía para su comprensión y desarrollo de estrategias de apoyo, desde un enfoque inclusivo, en el nivel de educación básica, ministerio de educación, Chile, (2009)
- Decreto 170, (2009). Gobierno de Chile, Ministerio de educación.

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