domingo, 21 de octubre de 2012

Diagnóstico del TDA

a) El Profesor y  el Diagnóstico del TDA


Muchos estudiosos del TDAH sostienen que es necesaria la intervención temprana en relación con el pronóstico de niños con el diagnóstico. Los estudios más recientes han demostrado que sin un tratamiento adecuado, el déficit de atención con o sin hiperactividad, perdura hasta después de la adolescencia y que aunque podría haber un descenso en la hiperactividad, muchos de los déficit cognoscitivos que se derivan de la impulsividad y la falta de estrategias adecuadas, se mantienen hasta la edad adulta.
Muchas veces hemos oído de niños que no tienen el trastorno y que reciben tratamiento medicamentoso y por el contrario, de niños que sí necesitan de medicación y no la reciben. Esto significa que el TDAH con frecuencia puede ser una condición socialmente construida, es decir, un “estereotipo” o “etiqueta”  Cita Edder González a (Brown, 1995; Cornett-Ruiz y Hendricks, 1993; Glass y Wegar, 2000). El investigador considera que esta situación debe ser motivo de alerta para padres y maestros sobre la importancia de tener el conocimiento, para poder detectar a tiempo los síntomas de esta condición y así buscar las ayudas necesarias.
Sostienen  la premisa de que los maestros que tienen un conocimiento más amplio del TDAH podrían ser más flexibles en su estilo de enseñanza, en proporcionar los ajustes o adaptaciones necesarias y seguir las recomendaciones ofrecidas por los profesionales de la salud, para los niños con TDAH. De igual manera, los padres que adquieren mayor conocimiento sobre el trastorno, podrían demostrar mayor atención en la crianza y al momento de disciplinar a sus hijos.

En el proceso de evaluación y diagnóstico del niño con TDA/H se necesita de la intervención de varios profesionales de la salud, tales como: neurólogos, psiquiatras, psicólogos educativos, psicopedagogos; sin dejar de mencionar la intervención protagónica de los padres o adultos responsables del niño. Fundamentalmente, todos los anteriores tratan de buscar un criterio en común para poder desarrollar un programa de intervención ajustado a las necesidades del niño. En el proceso de evaluación, la información que proporcione un profesor es valiosa para el proceso, ya que sus fundamentos pueden encaminar su tratamiento por sus observaciones en diversas situaciones y escenarios.

Para que un diagnóstico de déficit de atención e hiperactividad pueda ser emitido por un equipo de especialistas: los síntomas deben persistir por seis meses o más y de acuerdo al Manual de diagnóstico y estadístico de los desórdenes mentales(DSM-IV) (1994)” de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) los siguientes síntomas son:

·         Frecuente fracaso en prestar atención a detalles o cometer errores, descuido en la escuela, trabajo u otras actividades del hogar.

·         Dificultad en mantener la atención en tareas o actividades de juego.

·         Parece no escuchar cuando se le habla directamente, no sigue instrucciones y fracasa en terminar tareas académicas, quehaceres o deberes en el trabajo.

·         Persistente dificultad en organizar tareas o actividades.

·         Frecuentemente evita o es renuente a realizar las tareas que requieran un esfuerzo mental sostenido (pueden ser trabajos escolares o del hogar).

·         Pierde con facilidad los objetos necesarios para tareas o actividades (por ejemplo, juguetes, tareas escolares, lápices, libros, mochila o herramientas).

·         Se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes que, por lo general, están en su medioambiente.
·         Es sumamente descuidado en las actividades diarias.

·         Se levanta con frecuencia de su asiento en el salón, cuando se espera que permanezca sentado.

·         Habla en forma excesiva, tiene dificultades para esperar su turno, interrumpe o se entromete con otros (ejemplo: interfiere en las conversaciones o juegos de otros).

·         Dificultades para llevarse bien con otros niños y serios problemas con el desempeño escolar.

En la Guía “Déficit atencional” para su comprensión y desarrollo de estrategias de apoyo del ministerio de educación (2009) se hace hincapié, en la importancia de  considerar que cualquier indicador de sospecha de TDA que se observe, debe ser considerado sólo como un dato de referencia que indique la conveniencia de indagar con mayor profundidad y/o detención y derivar al especialista competente. En ningún caso estos indicadores deben ser tomados como pruebas inequívocas de la existencia de dificultades; sólo pueden orientar ante la sospecha de Déficit Atencional e Hiperactividad.


El gobierno de Chile en el decreto 170 en el artículo 45, detalla el procedimiento que se deben hacer en aquellas escuelas públicas que cuenten con proyecto de integración para la subvención escolar de éstos niños, lo cual se traduce en lo siguiente:




Referencias bibliográficas:

  • González Acosta Edder (2006) Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad en el salón de clases. Universidad complutense de Madrid, España.
  • Déficit atencional, Guía para su comprensión y desarrollo de estrategias de apoyo, desde un enfoque inclusivo, en el nivel de educación básica, ministerio de educación, Chile, (2009)
  • Decreto 170, (2009). Gobierno de Chile, Ministerio de educación.



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