El déficit atencional, según estudios
realizados, puede tener diferentes orígenes, en ocasiones durante el embarazo,
antes del nacimiento, durante el parto, post parto, situaciones de origen
familiar, condiciones ambientales, situaciones afectivas, herencia genética o
también, de desorden neurofisiológico a nivel de neurotransmisores.
Los doctores no saben exactamente qué
es lo que causa TDA/H; sin embargo, investigadores que estudian el cerebro
están llegando a comprender lo que puede causarlo. Ellos creen que algunas
personas con TDA/H no tienen suficientes cantidades de ciertas substancias
químicas (llamados neuro-transmisores) en el cerebro. Estas sustancias químicas
ayudan al cerebro a controlar la conducta. Los padres y maestros no causan
TDA/H. Sin embargo, hay muchas cosas que tanto los padres como los maestros
pueden hacer para ayudar a un niño con TDA/H (1).
Según algunos congresos realizados en
psiquiatría y neurología de la infancia y adolescencia, señalan que más o menos
un 30% de niños que presentan déficit atencional, tienen padres que presentan
el mismo trastorno. El déficit atencional se puede presentar en los estudiantes
con o sin hiperactividad, siendo estos últimos, los niños que además de una
baja en sus aprendizajes en la escuela, tienden a presentar problemas de
disciplina y muchas veces conflictos entre sus pares como hemos recalcado. La
hiperactividad con los años tiende a superarse, aunque en muchos casos, en los
adultos quedan signos de falta de atención, en muchas situaciones de la vida
cotidiana o el trabajo.
De acuerdo a como ha avanzado nuestra
investigación, hemos notado que no existe un acuerdo rotundo en cuanto a las
causas y explicaciones de este trastorno; muchas de ellas, con un fundamento
teórico que no ha sido aclarado del todo por la comunidad científica; sin
embargo, la mayoría de los estudios concuerdan en que el TDA es un trastorno
variado y que nunca se manifiesta de la misma forma, esto reincide en la
intervención de factores asociados a la manifestación del trastorno, en la
comprensión, la variabilidad y en la presencia de conductas, permitiendo al
profesional de la educación, visualizar estos factores y conocer su origen.
Estos son:
a) Influencias Neurobiológicas.
“Se refiere a una
serie de factores de origen neurológico y de origen biológico cuya evidencia ha
sido determinada en varios estudios. Entre estos tenemos:”(2)
La siguiente extracción es de un
manual de neurofisiología que puede aclarar las bases neurofisiológicas del TDA
en los niños.
“En el lóbulo
frontal, se encuentra una estructura cerebral que desempeña un rol en la
atención. Los estudios de alta complejidad que
hoy se usan y los avances científicos han permitido descubrir una disminución
en el flujo sanguíneo y en el metabolismo del lóbulo frontal.
Esto producirá una menor activación
de los lóbulos frontales que provocaría un descenso o dificultad para sostener
la atención. En esta estructura cerebral de lóbulos, se encuentran también las
funciones ejecutivas; al disminuir la inhibición que el lóbulo frontal
normalmente ofrece sobre el sistema límbico, también hay fallas en la
regulación de la conducta”. (E. Narvarte, 2007)
Edder González Acosta (Doctor en
Sicología. Universidad Complutense de Madrid) menciona que “En los estudios
en que se señalan diferencias en la estructura de áreas particulares en el
cerebro, no existe evidencia de daño cerebral como tal, sino anormalidades en
el desarrollo del cerebro en la región anterior del lóbulo frontal, cuyas
causas se desconocen. Ningún estudio encontró evidencia de daño cerebral”.
Según García Castaño (2001) para la
mayoría de los investigadores, el TDAH tiene su origen en un funcionamiento
deficiente de la química cerebral y de ciertas zonas del cerebro, que se
manifiesta en el comportamiento del individuo con problemas de atención,
impulsividad e hiperactividad. Los principales hallazgos sobre la naturaleza de
este trastorno se encuentran en estudios neurológicos y genéticos que se pueden
resumir en los aspectos relevantes que se mencionan a continuación:
- Se ha encontrado que el flujo sanguíneo en la
región pre-frontal del cerebro y en el núcleo caudado que forma parte de
la conexión con el sistema limbito, se encuentra disminuido.
- El metabolismo de la glucosa en la misma región pre-frontal es bajo. Este es un dato obtenido al examinar personas de diferentes edades por medio de la técnica TEP (Tomografía de Emisión de Positrones).
- Los estudios hechos con Resonancia Magnética han mostrado algunas diferencias anatómicas. El tamaño del lado izquierdo del núcleo caudado es inferior a lo común. El cuerpo calloso, que une a los dos hemisferios del cerebro, tiende igualmente a tener un volumen inferior al promedio.
- Actualmente, existe un consenso en la comunidad científica de que el TDAH tiene como fuente un factor genético. Se ha encontrado que un 32 por ciento, 29 aproximadamente, de los hermanos de niños que también tienen TDAH, pueden presentarlo también. Si es uno de los padres quien lo sufre, el riesgo de que sus hijos lo manifiesten es de un 57 por ciento.
- Los neurotransmisores son sustancias químicas que expiden las neuronas (células del sistema nervioso) para estimular las neuronas vecinas. Este dispositivo químico permite que impulsos o mensajes se transmitan por el cerebro. Se ha encontrado que estos neurotransmisores, sobre todo los dos, llamados dopamina y norepinefrina, operan de una forma deficiente en las personas que padecen del trastorno del TDAH.
Estos autores confluyen que en el
lóbulo frontal se produce una anormalidad en el funcionamiento, provocando
fallas en la atención y concentración.
Representación de regiones cerebrales
involucradas en el proceso de atención.
b) Influencias hereditarias
Carmen María Cubero
Venegas (Licenciada en Sicología) de Costa Rica en un revista electrónica,
plantea que: “Los estudios apoyan con cierta consistencia la hipótesis de que
en algunas familias la predisposición, particularmente del déficit de atención
con hiperactividad es heredada. Se ha informado, por ejemplo de que existe una
probabilidad entre 10 y el 35% de que familiares cercanos al niño también,
presenta esta condición.”
De acuerdo con Barkley (2002), aproximadamente un 40 % de todos
los jóvenes con TDAH, tienen por lo menos un familiar con esta condición. Esto
hace del TDAH un desorden de la niñez, que con mayor frecuencia se vincula a
factores hereditarios, según el Manual de diagnóstico y estadístico de los
desórdenes mentales (DSM-IV) de la Asociación Americana de Psiquiatría
(APS).
Bauermeister (2000), al igual que Scandar (2003), sostiene que no existe evidencia que correlacione
los factores genéticos con el TDAH, ya que no se ha podido comprobar que el
TDAH sea el resultado de una estructura cromosómica anormal, como ocurre en el
“Síndrome de Down”.
Frente a la controversia si el origen del TDA es de carácter
hereditario, encontramos otros estudios que mencionan de que un hijo adoptivo
presenta TDA al igual que sus padres biológicos, no interfiere el ambiente en
el que fue criado por sus padres adoptivos.
En otro estudio, se menciona que existe un alto porcentaje de familiar que presentan varios integrantes de éstos con TDA; esto nos lleva a concluir que aunque no existan estudios a nivel genético comprobados, la evidencia nos da indicios de que pudiera existir un origen de carácter hereditario.
c) Venenos
ambientales
Toxinas
medioambientales (Plomo, Arsénico, alcohol, drogas ilegales) Desgraciadamente
poco controlables, como hemos mencionado anteriormente, sobre todo en la
ingesta de drogas, entre otras, durante la gestación del niño.
La
doctora Amanda Céspedes afirma que estamos a merced de una contaminación
ambiental creciente, absolutamente insensible a las generaciones futuras. Más
de mil quinientos tóxicos futuras. Más de mil quinientos tóxicos pueden afectar
el desarrollo cerebral prenatal.
Hay
gran preocupación con ciertas conclusiones de grupos de investigación acerca de
la posible relación entre niveles de plomo en la sangre (presente en cantidades
excesivas hoy día en agua y alimentos) y cuadros semejantes al TDAH. Las
investigaciones prosiguen y, seguramente, dentro de poco tiempo existirán las
primeras conclusiones definitivas.
d) Complicaciones antes o durante el parto
Las complicaciones prenatales y perinatales
podrían causar lesiones cerebrales que predispondrían a las manifestaciones
psicopatológicas posteriores.
Según
Edder González Acosta (2006) en la exposición prenatal al alcohol y las
drogas: No pasa por alto el elevado número de niños expuestos a drogas que
están ahora en edad escolar.
Estos niños suelen presentar un daño
neurológico sostenido y muchas conductas que se relacionan con el trastorno.
Uno de cada diez recién nacidos en el estado de California ha estado expuesto a
drogas durante el período de gestación.
La investigación científica no ha
demostrado aún, una relación causal entre la exposición prenatal a drogas y el
TDA, pero los niños expuestos a drogas presentan déficits neurológicos y
conductas que también son observadas en
los niños con TDA.
En conclusión, las investigaciones
señaladas concuerdan mayoritariamente en mencionar que el factor neurobiológico
es el más predominante para la explicación de este trastorno. Existen
evidencias que atribuyen al factor hereditario un porcentaje de alrededor del
30% como causa probables del TDA/H; pero también se le atribuye un posible
origen, a venenos ambientales y a las complicaciones antes y durante el parto.
Edder González Acosta (Doctor en Sicología.
Universidad Complutense de Madrid) Menciona
que los factores relacionados con el entorno, tales como dietas, tóxicos
como el plomo, o embarazo y complicaciones en el parto, explican sólo entre el 1 y el 10 por ciento de la
totalidad de niños con TDA/H; este dato
apoya el papel de la herencia en la expresión del trastorno. Pueden existir
factores de riesgo o protectores que pueden agudizar o atenuar los síntomas del TDA/H, entre estos
encontramos: clima familiar (llamado Ambiente Familiar), el
tamaño de la familia, calidad y ubicación de la vivienda familiar, normas
educativas, disciplina, cumplimiento de normas y horarios.
Estudios genéticos
sobre el TDAH revelan que factores ambientales como los patrones de crianza e
impedimentos por causas no genéticas de tipo neurológico,
constituyen de un 10 a un 15 por ciento de los casos con esta condición; lo
biológico no es un destino inevitable; no obstante, el ambiente, el cual es un
elemento circunstancial, puede moldear y formar la
naturaleza e incidir sobre la severidad de una condición, de manera tal que
alcance un nivel patológico.
El ambiente escolar en la detección de las alteraciones
infantiles como en el tratamiento posterior, desempeña un rol preponderante. El
interés se centra en dos áreas: factores personales
y organización estructural del centro. Respecto a los
factores personales, se analizan las actitudes de los maestros cuando los
alumnos transgreden la disciplina o no cumplen las normas escolares, así como
las pautas de conducta que estos profesionales adoptan cuando han de dirigir
las clases; en definitiva, se trata de averiguar si son profesores autoritarios
o flexibles. En cuanto a la
organización del centro, interesa sobre todo, los aspectos materiales y de
funcionamiento, así como la ubicación del mismo y su estructura organizativa.
(3) Datos estadísticos chileno. Información extraída de Edder Ganzález
Acosta (2006)
Referencia bibliográfica:
(2).Narvarte
María E. Soluciones pedagógicas para el TDA/H. Editorial Landería, 2007.
González Acosta Edder (2006) Trastorno de Déficit Atencional con
Hiperactividad en el salón de clases. Universidad complutense de Madrid,
España.
(3)García Pérez E. Manuel, Lago Ángela
Magaz., TDA/H Protocolo de evaluación general y específica, Niños y
adolescentes. Grupo Albor-Cohs División de Investigación y estudios.
Bizkaia, España.
Bauermeister,
J. J. y Matos, M. (1997). Trastorno por
Déficit de Atención con Hiperactividad una visión actualizada. Revista Psicológica Contemporánea, 4.
Cubero Venegas C. M. (2006); Actualidades
investigativas en Educación, Universidad de costa rica. Costa Rica. Revista
electrónica volumen 6, número 1.
Russell A. Barkley (2002), en su libro Niños Hiperactivos:
Cómo comprender y atender sus necesidades especiales, Ediciones Paidós Ibérica, España.
Céspedes
Amanda, Trastorno de déficit atención (TDA) y trastorno de déficit
atencional e hiperactividad (TDAH) INASMED CHILE.
(1) Urzúa
M. Alfonso, Domic S. Marcos, Cerda C. Andrea, Ramos B. Mireya, Quiroz E. Jael.
(2009). Trastorno por Déficit de Atención
con Hiperactividad en Niños Escolarizados. Revista chilena de pediatría,
v.80 n.4 de ago. Santiago.

1 comentario:
eXCELENTE ARTICULO. GRACIAS POR TU APORTE
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