domingo, 21 de octubre de 2012

Diagnóstico del TDA

a) El Profesor y  el Diagnóstico del TDA


Muchos estudiosos del TDAH sostienen que es necesaria la intervención temprana en relación con el pronóstico de niños con el diagnóstico. Los estudios más recientes han demostrado que sin un tratamiento adecuado, el déficit de atención con o sin hiperactividad, perdura hasta después de la adolescencia y que aunque podría haber un descenso en la hiperactividad, muchos de los déficit cognoscitivos que se derivan de la impulsividad y la falta de estrategias adecuadas, se mantienen hasta la edad adulta.
Muchas veces hemos oído de niños que no tienen el trastorno y que reciben tratamiento medicamentoso y por el contrario, de niños que sí necesitan de medicación y no la reciben. Esto significa que el TDAH con frecuencia puede ser una condición socialmente construida, es decir, un “estereotipo” o “etiqueta”  Cita Edder González a (Brown, 1995; Cornett-Ruiz y Hendricks, 1993; Glass y Wegar, 2000). El investigador considera que esta situación debe ser motivo de alerta para padres y maestros sobre la importancia de tener el conocimiento, para poder detectar a tiempo los síntomas de esta condición y así buscar las ayudas necesarias.
Sostienen  la premisa de que los maestros que tienen un conocimiento más amplio del TDAH podrían ser más flexibles en su estilo de enseñanza, en proporcionar los ajustes o adaptaciones necesarias y seguir las recomendaciones ofrecidas por los profesionales de la salud, para los niños con TDAH. De igual manera, los padres que adquieren mayor conocimiento sobre el trastorno, podrían demostrar mayor atención en la crianza y al momento de disciplinar a sus hijos.

En el proceso de evaluación y diagnóstico del niño con TDA/H se necesita de la intervención de varios profesionales de la salud, tales como: neurólogos, psiquiatras, psicólogos educativos, psicopedagogos; sin dejar de mencionar la intervención protagónica de los padres o adultos responsables del niño. Fundamentalmente, todos los anteriores tratan de buscar un criterio en común para poder desarrollar un programa de intervención ajustado a las necesidades del niño. En el proceso de evaluación, la información que proporcione un profesor es valiosa para el proceso, ya que sus fundamentos pueden encaminar su tratamiento por sus observaciones en diversas situaciones y escenarios.

Para que un diagnóstico de déficit de atención e hiperactividad pueda ser emitido por un equipo de especialistas: los síntomas deben persistir por seis meses o más y de acuerdo al Manual de diagnóstico y estadístico de los desórdenes mentales(DSM-IV) (1994)” de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) los siguientes síntomas son:

·         Frecuente fracaso en prestar atención a detalles o cometer errores, descuido en la escuela, trabajo u otras actividades del hogar.

·         Dificultad en mantener la atención en tareas o actividades de juego.

·         Parece no escuchar cuando se le habla directamente, no sigue instrucciones y fracasa en terminar tareas académicas, quehaceres o deberes en el trabajo.

·         Persistente dificultad en organizar tareas o actividades.

·         Frecuentemente evita o es renuente a realizar las tareas que requieran un esfuerzo mental sostenido (pueden ser trabajos escolares o del hogar).

·         Pierde con facilidad los objetos necesarios para tareas o actividades (por ejemplo, juguetes, tareas escolares, lápices, libros, mochila o herramientas).

·         Se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes que, por lo general, están en su medioambiente.
·         Es sumamente descuidado en las actividades diarias.

·         Se levanta con frecuencia de su asiento en el salón, cuando se espera que permanezca sentado.

·         Habla en forma excesiva, tiene dificultades para esperar su turno, interrumpe o se entromete con otros (ejemplo: interfiere en las conversaciones o juegos de otros).

·         Dificultades para llevarse bien con otros niños y serios problemas con el desempeño escolar.

En la Guía “Déficit atencional” para su comprensión y desarrollo de estrategias de apoyo del ministerio de educación (2009) se hace hincapié, en la importancia de  considerar que cualquier indicador de sospecha de TDA que se observe, debe ser considerado sólo como un dato de referencia que indique la conveniencia de indagar con mayor profundidad y/o detención y derivar al especialista competente. En ningún caso estos indicadores deben ser tomados como pruebas inequívocas de la existencia de dificultades; sólo pueden orientar ante la sospecha de Déficit Atencional e Hiperactividad.


El gobierno de Chile en el decreto 170 en el artículo 45, detalla el procedimiento que se deben hacer en aquellas escuelas públicas que cuenten con proyecto de integración para la subvención escolar de éstos niños, lo cual se traduce en lo siguiente:




Referencias bibliográficas:

  • González Acosta Edder (2006) Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad en el salón de clases. Universidad complutense de Madrid, España.
  • Déficit atencional, Guía para su comprensión y desarrollo de estrategias de apoyo, desde un enfoque inclusivo, en el nivel de educación básica, ministerio de educación, Chile, (2009)
  • Decreto 170, (2009). Gobierno de Chile, Ministerio de educación.



T.D.A en el aprendizaje.


“Estudios señalan que entre el 60 y el 80% de niños con hiperactividad tienen problemas académicos importantes” (1). Esto debido a que muchos de ellos tienden a tener dificultades para terminar sus tareas, a pesar de que su capacidad intelectual es la  adecuada; su inmadurez es un factor que influye en la duración e intensidad en la concentración y por ende, para dar fin y atender a una instrucción o dar término a una tarea.

Se ha detectado en otro grupo de niños que también presentan T.D.A/H y que fallan en sus tareas, principalmente porque son demasiado impulsivos y su atención es selectiva (tendencia a concentrarse sólo en aspectos de un estímulo en un ambiente complejo); de esta manera estos niños aprenden sólo una porción de lo que deben aprender.

La doctora Amanda Céspedes no indica que la mayoría de los chicos con SDA presenta una dificultad para administrar su inteligencia cognitiva y una minoría, la inteligencia social. Dicha dificultad deriva de problemas madurativos en los 2/3 de los niños con SDA, mientras que el 1/3 restante obedece a disfunciones cerebrales de diverso origen, y puede o no darse asociada a inmadurez o disfunción psicolingüística.

La Dra. Nos entrega los recursos de administración intelectual: como la organización, planificación- monitoreo, concentración- persistencia de trabajo- flexibilidad- autocontrol cognitivo del temperamento. En su conjunto, conforman la denominada COGNITIVE SELF REGULATION o ESTILO REFLEXIVO INTELECTUAL, y están orientados a lograr un óptimo resulto frente a una tarea intelectual.




El rendimiento escolar de los niños con TDA con hiperactividad es insatisfactorio por las características y síntomas que hemos mencionado, a pesar de su capacidad intelectual, pero que en el ámbito escolar chileno y más aún en el aula común, se hacen difíciles de manejar. Algunas de las dificultades que presentan estos alumnos en diferentes aspectos son, según el asesoramiento PAPEA:

a)  Dificultades en la escritura.

Si bien es cierto, los niños con déficit de atención pueden tener respuestas impulsivas, necesitarán más tiempo para dar una respuesta motriz adecuada ante la aparición de un estímulo. Los niños que presentan TDAH suelen tener dificulta-

des en el control fino de sus movimientos porque no ponen la suficiente atención en la regulación de sus movimientos, estos niños no han desarrollado la habilidad de realizar movimientos lentos y controlados, son torpes para ensartar, colorear de forma controlada, abrochar botones pequeños, anudar los cordones de los zapatos, todas, acciones que son habilidades pre-requisito para el control y manejo del lápiz y la adquisición de la escritura; como consecuencia, podemos observar a niños que escriben con letra desordenada, excesivamente grande o pequeña y esto dificulta su adaptación escolar dado que no ponen suficiente atención en la regulación de sus movimientos.

Estas dificultades muchas veces se mantienen en el tiempo y en niveles mayores, se puede observar que incluso prefieren no realizar actividades en donde uno de los requisitos sea la escritura, aumentando la probabilidad de que tengan más problemas específicos de aprendizaje.


b) Dificultades en la comprensión y fluidez lectora.


(Amanda Céspedes) si tratamos de sintetizar las funciones que subyacen al desarrollo de las habilidades verbales y luego psicolingüísticas desde la edad preescolar hasta los veinte años, podemos ver que numerosas áreas cerebrales participan en ellas, específicamente el área de Wernicke, área de Broca, girus angularis, girus supramarginal, cerebro y región prefrontal, todas ellas profusamente interconectadas por gruesos paquetes de fibras mielinizadas y todas situadas en el hemisferio izquierdo pero trabajando en forma complementaria y armoniosa con el hemisferio derecho. En consecuencia, veremos diversas manifestaciones de inhabilidades psicolingüísticas según las distintas combinaciones de disfunción, desde el chico que lee bien pero notable lentitud.

Por lo tanto su comprensión lectora es deficiente, omiten palabras o letras y muchas veces las sustituyen por otras. La atención en textos largos es distorsionada ya que atienden a ciertos detalles, interpretando mal el contenido de la lectura.

Debido a lo anteriormente descrito, el seguir instrucciones y sobre todo escritas, el niño sólo logra cumplir con lo que ha retenido en la ejecución de su tarea.


c) Dificultades en las matemáticas.


A pesar de su dificultad notoria en realizar operaciones mentales de tipo abstractas, si hay un aprendizaje por medio de representaciones gráficas y dibujos, tienden a superar de mejor manera las dificultades propias de las matemáticas, ya que a los alumnos con TDA, les es difícil realizar operaciones mentales con números que contengan demasiadas cifras por no poder mantener la concentración y atención. Otros niños a pesar de tener una buena capacidad de abstracción y que presentan TDAH, cometen errores debido a su impulsividad, puesto que ya hemos visto, ellos tienden a saltar detalles importantes en la lectura y esto en matemáticas se puede ver en la comprensión del problema.

De acuerdo a las dificultades en el aprendizaje la Dra. Amanda Céspedes las organiza en torno a ejes centrales que es importante considerar:

  • Estilo cognitivo de tipo impulsivo / inatentivo asociado a insuficientes o inadecuadas estrategias de trabajo (organizar los datos, aplicar correctamente los algoritmos, planificar los tiempo, atender focalmente, mantener la información útil en la memoria de trabajo verbal, terminar sin interrupciones, se deja dominar por la ansiedad y la ofuscación).
  • Dificultad para comprender lingüísticamente los enunciados de los problemas.
  • Dificultades para comprender los conceptos matemáticos.
  • Ansiedad de desempeño.
Como consecuencia de estas dificultades, el alumno con SDA o TDA recurre a recursos propios, los que intentan compensar sus falencias pero estrellan contra la rigidez de los sistemas pedagógicos de enseñanza de las matemáticas, que buscan homogenizar los procedimientos.

Los recursos empleados por los alumnos SDA o TDA son:

  • Persistencia del razonamiento deductivo concreto más allá de los 8 años de edad.
  • Recurre a la intuición cuando está dominado por la ansiedad, intentando aproximarse al resultado.
  • Recurre al razonamiento lógico perceptivo (este estilo se pone de manifiesto cuando el alumno resuelve exitosamente un problema pero sin emplear el procedimiento esperado). Cuando el profesor le pregunta cómo llegó a dicho resultado, el niño responde “no lo sé, pero está correcto”. Algunos profesores desconfían y asumen que el alumno le copió a un compañero.
  • Echa mano a sus talentos innatos (dibujar, crear un ritmo, moverse) Los niños SDA permanecen en el estadio declarativo del aprendizaje de las matemáticas (¡y de otras asignaturas!) por un prolongado tiempo. Si no se ha detectado en forma oportuna su dificultad, llegará a la Enseñanza Media arrastrando un penoso bagaje de secuelas, las que actúan cerrando un círculo vicioso de desencanto-desaliento, evitación de la asignatura-empeoramiento de la dificultad. 
 Estas secuelas son:

  • Desconocimiento de las matemáticas como lenguaje conceptual, lo cual les impide acceder a la matemática avanzada.
  • Un pertinaz insistencia (son obligados a ello) en intentar aprender matemáticas sin que ellas tengan sentido, por cuanto no hay comprensión.
  • Negativa a la ejercitación (es comprensible, ya que nadie está dispuesto a ejercitar lo no tiene sentido)
  • Emociones negativas asociadas a la asignatura, a los profesores de matemáticas y a las evaluaciones.





Referencias Bibliográficas:


  • Céspedes Amanda, Trastorno de déficit atención (TDA) y trastorno de déficit atencional e hiperactividad (TDAH) INASMED CHILE. 
  • (1) Tengo un niño hiperactivo en clase, guía del TDA/A para profesores, asesoramiento PAPEA.

Un paseo por la historia: Referencias Históricas


Ahora que ya hemos explicado lo que es el déficit Atencional daremos a conocer su Historia. Existen referencias históricas que datan de 1865, por el alemán Heinrich Hoffman. Desde 1867 se discutió en Gran Bretaña sobre déficit atencional. En 1902, el pediatra británico George Still junto con Alfred Tredgold, quienes hicieron las primeras descripciones de este Síndrome, publicaron un estudio sobre 43 niños, a quienes describieron como apasionados, desafiantes, malévolos y sin predisposición inhibitoria.  Nació así una sospechaba de que se trataba de una lesión cerebral sutil.

Entre 1917 y 1918 se describió formalmente por primera vez este síndrome, quedando respaldada su teoría. Se relacionó con un defecto intrínseco de tipo neurológico, debido a  un brote extenso de encefalitis letárgica y otras lesiones cerebrales e infecciones del sistema nervioso central, en el que los niños sobrevivientes desarrollaron síntomas del TDAH, lo que entre 1939 y 1940, se conoció como Síndrome del daño cerebral. Utilizaron esta manera de referirse a estos niños hasta el año 1970, entregándole un carácter de enfermedad.

 “En 1937 y 1941, Bradley publicó sus artículos sobre el tratamiento de niños con trastornos conductuales con derivados de la anfetamina, y la importante mejoría en los síntomas de hiperactividad y en los problemas conductuales”(1)

En las decadas de 1950 y 1960 se acuñaron términos como (Daño cerebral mínimo) y luego (Disfunción cerebral mínima). Ya se había descrito los problemas conductuales y cognitivos en niños que sufrían un síndrome de daño cerebral. Sin embargo, habían niños con síntomas 
de TDAH en los que no habían o no se podía detectar un antecedente claro de un daño cerebral, por lo que se supuso que el daño habría sido mínimo porque tenía sus consecuencias.”(César Soutullo Esperón, Azucena Díez Suárez, 2007)




En 1950 y 1960 médicos estadounidenses cambian el foco de atención del daño cerebral, al tiempo que se denominó como hiperquinesis, también llamado síndrome del niño hiperactivo. Se presentaba con síntomas como con inatención, distraídos, inmaduros, que establecían relaciones conflictivas, desobediencia, tenían problemas severos de conducta o delincuencia, también otros trastornos asociados al aprendizaje como dislexia y discalculia, disgrafía, entre otros.

En 1968, DSM-II describía la (reacción hipercinética de la infancia) como un trastorno evolutivo benigno caracterizado por (exceso de actividad, inquietud, distractibilidad, y poca capacidad de atención, especialmente en niños pequeños, que generalmente disminuía al llegar la adolescencia” (César Soutullo Esperón, Azucena Díez Suárez, 2007).

En 1980, el Manual de Diagnóstico y Estadística (DSM III) de la asociación americana de psiquiatría, lo define por primera vez como Síndrome por Déficit de Atención, además de señalar la inatención e impulsividad, reconocen un comportamiento bajo la categoría de Trastorno de la Conducta y la clasifica como enfermedad.

En 1987 el DSM III modifica el nombre por Trastorno por Déficit de la Atención e Hiperactividad. Ese mismo año relacionan las causas del síndrome con una deficiencia de sustancias neurotransmisoras en el sistema nervioso central.

Las investigaciones continúan hasta nuestros días con instrumentos cada vez más sofisticados y metodologías más rigurosas, pues el déficit atencional se mantiene como tema de investigación dentro del campo de neurología y la psiquiatría, “Se van descubriendo nuevas medicaciones y nuevas posologías de larga duración para medicaciones ya disponibles. Además, estamos mejorando en el diseño de tratamientos multimodales específicos para cada niño y cada familia combinando medicación, psicoeducación a los padres, manejo conductual, prevención de explosiones conductuales y apoyo escolar específico para las necesidades de cada niño en cada momento” (César Soutullo Esperón, Azucena Díez Suárez, 2007) bajo esta perspectiva queremos ser un aporte al tratamiento de estos niños como apoyo escolar.



Referencia bibliográfica:

(1) Soutullo Esperón César, Díez Suárez Azucena, (2007) Manual de diagnóstico y tratamiento del TDAH, Ed. Medica panamericana S.A 

Orígenes del TDA con y sin Hiperactividad


El déficit atencional, según estudios realizados, puede tener diferentes orígenes, en ocasiones durante el embarazo, antes del nacimiento, durante el parto, post parto, situaciones de origen familiar, condiciones ambientales, situaciones afectivas, herencia genética o también, de desorden neurofisiológico a nivel de neurotransmisores.

Los doctores no saben exactamente qué es lo que causa TDA/H; sin embargo, investigadores que estudian el cerebro están llegando a comprender lo que puede causarlo. Ellos creen que algunas personas con TDA/H no tienen suficientes cantidades de ciertas substancias químicas (llamados neuro-transmisores) en el cerebro. Estas sustancias químicas ayudan al cerebro a controlar la conducta. Los padres y maestros no causan TDA/H. Sin embargo, hay muchas cosas que tanto los padres como los maestros pueden hacer para ayudar a un niño con TDA/H (1).

Según algunos congresos realizados en psiquiatría y neurología de la infancia y adolescencia, señalan que más o menos un 30% de niños que presentan déficit atencional, tienen padres que presentan el mismo trastorno. El déficit atencional se puede presentar en los estudiantes con o sin hiperactividad, siendo estos últimos, los niños que además de una baja en sus aprendizajes en la escuela, tienden a presentar problemas de disciplina y muchas veces conflictos entre sus pares como hemos recalcado. La hiperactividad con los años tiende a superarse, aunque en muchos casos, en los adultos quedan signos de falta de atención, en muchas situaciones de la vida cotidiana o el trabajo.

De acuerdo a como ha avanzado nuestra investigación, hemos notado que no existe un acuerdo rotundo en cuanto a las causas y explicaciones de este trastorno; muchas de ellas, con un fundamento teórico que no ha sido aclarado del todo por la comunidad científica; sin embargo, la mayoría de los estudios concuerdan en que el TDA es un trastorno variado y que nunca se manifiesta de la misma forma, esto reincide en la intervención de factores asociados a la manifestación del trastorno, en la comprensión, la variabilidad y en la presencia de conductas, permitiendo al profesional de la educación, visualizar estos factores y conocer su origen. Estos son:

a) Influencias Neurobiológicas.

Se refiere a una serie de factores de origen neurológico y de origen biológico cuya evidencia ha sido determinada en varios estudios. Entre estos tenemos:”(2)
La siguiente extracción es de un manual de neurofisiología que puede aclarar las bases neurofisiológicas del TDA en los niños.

En el lóbulo frontal, se encuentra una estructura cerebral que desempeña un rol en la atención. Los estudios de alta complejidad que hoy se usan y los avances científicos han permitido descubrir una disminución en el flujo sanguíneo y en el metabolismo del lóbulo frontal.
Esto producirá una menor activación de los lóbulos frontales que provocaría un descenso o dificultad para sostener la atención. En esta estructura cerebral de lóbulos, se encuentran también las funciones ejecutivas; al disminuir la inhibición que el lóbulo frontal normalmente ofrece sobre el sistema límbico, también hay fallas en la regulación de la conducta”. (E. Narvarte, 2007)

Edder González Acosta (Doctor en Sicología. Universidad Complutense de Madrid) menciona que “En los estudios en que se señalan diferencias en la estructura de áreas particulares en el cerebro, no existe evidencia de daño cerebral como tal, sino anormalidades en el desarrollo del cerebro en la región anterior del lóbulo frontal, cuyas causas se desconocen. Ningún estudio encontró evidencia de daño cerebral”.

Según García Castaño (2001) para la mayoría de los investigadores, el TDAH tiene su origen en un funcionamiento deficiente de la química cerebral y de ciertas zonas del cerebro, que se manifiesta en el comportamiento del individuo con problemas de atención, impulsividad e hiperactividad. Los principales hallazgos sobre la naturaleza de este trastorno se encuentran en estudios neurológicos y genéticos que se pueden resumir en los aspectos relevantes que se mencionan a continuación:

  1. Se ha encontrado que el flujo sanguíneo en la región pre-frontal del cerebro y en el núcleo caudado que forma parte de la conexión con el sistema limbito, se encuentra disminuido.
  2.  El metabolismo de la glucosa en la misma región pre-frontal es bajo. Este es un dato obtenido al examinar personas de diferentes edades por medio de la técnica TEP (Tomografía de Emisión de Positrones).
  3.  Los estudios hechos con Resonancia Magnética han mostrado algunas diferencias anatómicas. El tamaño del lado izquierdo del núcleo caudado es inferior a lo común. El cuerpo calloso, que une a los dos hemisferios del cerebro, tiende igualmente a tener un volumen inferior al promedio.
  4. Actualmente, existe un consenso en la comunidad científica de que el TDAH tiene como fuente un factor genético. Se ha encontrado que un 32 por ciento, 29 aproximadamente, de los hermanos de niños que también tienen TDAH, pueden presentarlo también. Si es uno de los padres quien lo sufre, el riesgo de que sus hijos lo manifiesten es de un 57 por ciento. 
  5. Los neurotransmisores son sustancias químicas que expiden las neuronas (células del sistema nervioso) para estimular las neuronas vecinas. Este dispositivo químico permite que impulsos o mensajes se transmitan por el cerebro. Se ha encontrado que estos neurotransmisores, sobre todo los dos, llamados dopamina y norepinefrina, operan de una forma deficiente en las personas que padecen del trastorno del TDAH.

Estos autores confluyen que en el lóbulo frontal se produce una anormalidad en el funcionamiento, provocando fallas en la atención y concentración.
Representación de regiones cerebrales involucradas en el proceso de atención.



b)  Influencias hereditarias

Carmen María Cubero Venegas (Licenciada en Sicología) de Costa Rica en un revista electrónica, plantea que: “Los estudios apoyan con cierta consistencia la hipótesis de que en algunas familias la predisposición, particularmente del déficit de atención con hiperactividad es heredada. Se ha informado, por ejemplo de que existe una probabilidad entre 10 y el 35% de que familiares cercanos al niño también, presenta esta condición.”

De acuerdo con Barkley (2002), aproximadamente un 40 % de todos los jóvenes con TDAH, tienen por lo menos un familiar con esta condición. Esto hace del TDAH un desorden de la niñez, que con mayor frecuencia se vincula a factores hereditarios, según el Manual de diagnóstico y estadístico de los desórdenes mentales (DSM-IV) de la Asociación Americana de Psiquiatría (APS).

Bauermeister (2000), al igual que Scandar (2003), sostiene que no existe evidencia que correlacione los factores genéticos con el TDAH, ya que no se ha podido comprobar que el TDAH sea el resultado de una estructura cromosómica anormal, como ocurre en el “Síndrome de Down”.

Frente a la controversia si el origen del TDA es de carácter hereditario, encontramos otros estudios que mencionan de que un hijo adoptivo presenta TDA al igual que sus padres biológicos, no interfiere el ambiente en el que fue criado por sus padres adoptivos. 

En otro estudio, se menciona que existe un alto porcentaje de familiar que presentan varios integrantes de éstos con TDA; esto nos lleva a concluir que aunque no existan estudios a nivel genético comprobados, la evidencia nos da indicios de que pudiera existir un origen de carácter hereditario.


c) Venenos ambientales

 Toxinas medioambientales (Plomo, Arsénico, alcohol, drogas ilegales) Desgraciadamente poco controlables, como hemos mencionado anteriormente, sobre todo en la ingesta de drogas, entre otras, durante la gestación del niño.
La doctora Amanda Céspedes afirma que estamos a merced de una contaminación ambiental creciente, absolutamente insensible a las generaciones futuras. Más de mil quinientos tóxicos futuras. Más de mil quinientos tóxicos pueden afectar el desarrollo cerebral prenatal.

Hay gran preocupación con ciertas conclusiones de grupos de investigación acerca de la posible relación entre niveles de plomo en la sangre (presente en cantidades excesivas hoy día en agua y alimentos) y cuadros semejantes al TDAH. Las investigaciones prosiguen y, seguramente, dentro de poco tiempo existirán las primeras conclusiones definitivas.



d)  Complicaciones antes o durante el parto

Las complicaciones prenatales y perinatales podrían causar lesiones cerebrales que predispondrían a las manifestaciones psicopatológicas posteriores.
Según Edder González Acosta (2006) en la exposición prenatal al alcohol y las drogas: No pasa por alto el elevado número de niños expuestos a drogas que están ahora en edad escolar.

Estos niños suelen presentar un daño neurológico sostenido y muchas conductas que se relacionan con el trastorno. Uno de cada diez recién nacidos en el estado de California ha estado expuesto a drogas durante el período de gestación.
La investigación científica no ha demostrado aún, una relación causal entre la exposición prenatal a drogas y el TDA, pero los niños expuestos a drogas presentan déficits neurológicos y conductas que también son observadas en los niños con TDA.

En conclusión, las investigaciones señaladas concuerdan mayoritariamente en mencionar que el factor neurobiológico es el más predominante para la explicación de este trastorno. Existen evidencias que atribuyen al factor hereditario un porcentaje de alrededor del 30% como causa probables del TDA/H; pero también se le atribuye un posible origen, a venenos ambientales y a las complicaciones antes y durante el parto.

Edder González Acosta (Doctor en Sicología. Universidad Complutense de Madrid) Menciona que los factores relacionados con el entorno, tales como dietas, tóxicos como el plomo, o embarazo y complicaciones en el parto, explican sólo entre el 1 y el 10 por ciento de la totalidad de niños con TDA/H;  este dato apoya el papel de la herencia en la expresión del trastorno. Pueden existir factores de riesgo o protectores que pueden agudizar o atenuar los síntomas del TDA/H, entre estos encontramos: clima familiar (llamado Ambiente Familiar), el tamaño de la familia, calidad y ubicación de la vivienda familiar, normas educativas, disciplina, cumplimiento de normas y horarios.


Estudios genéticos sobre el TDAH revelan que factores ambientales como los patrones de crianza e impedimentos por causas no genéticas de tipo neurológico, constituyen de un 10 a un 15 por ciento de los casos con esta condición; lo biológico no es un destino inevitable; no obstante, el ambiente, el cual es un elemento circunstancial, puede moldear y formar la naturaleza e incidir sobre la severidad de una condición, de manera tal que alcance un nivel patológico.

El ambiente escolar en la detección de las alteraciones infantiles como en el tratamiento posterior, desempeña un rol preponderante. El interés se centra en dos áreas: factores personales y organización estructural del centro. Respecto a los factores personales, se analizan las actitudes de los maestros cuando los alumnos transgreden la disciplina o no cumplen las normas escolares, así como las pautas de conducta que estos profesionales adoptan cuando han de dirigir las clases; en definitiva, se trata de averiguar si son profesores autoritarios o flexibles. En cuanto a la organización del centro, interesa sobre todo, los aspectos materiales y de funcionamiento, así como la ubicación del mismo y su estructura organizativa.


(3) Datos estadísticos chileno. Información extraída de Edder Ganzález Acosta (2006)

Referencia bibliográfica:

(2).Narvarte María E. Soluciones pedagógicas para el TDA/H. Editorial Landería, 2007.

González Acosta Edder (2006) Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad en el salón de clases. Universidad complutense de Madrid, España.

(3)García Pérez E. Manuel, Lago Ángela Magaz., TDA/H Protocolo de evaluación general y específica, Niños y adolescentes. Grupo Albor-Cohs División de Investigación y estudios. Bizkaia, España. 

Bauermeister, J. J. y Matos, M. (1997). Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad una visión actualizada. Revista Psicológica Contemporánea, 4.

Cubero Venegas C. M. (2006); Actualidades investigativas en Educación, Universidad de costa rica. Costa Rica. Revista electrónica volumen 6, número 1.

Russell A. Barkley (2002), en su libro Niños Hiperactivos: Cómo comprender y atender sus necesidades especiales, Ediciones Paidós Ibérica, España.

Scandar, Rubén O. (2003). El niño que no podía dejar de portarse mal. TDAH: Su comprensión y tratamiento. Buenos Aires: Editorial Discal, SRL.



Céspedes Amanda, Trastorno de déficit atención (TDA) y trastorno de déficit atencional e hiperactividad (TDAH) INASMED CHILE. 

(1) Urzúa M. Alfonso, Domic S. Marcos, Cerda C. Andrea, Ramos B. Mireya, Quiroz E. Jael. (2009). Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad en Niños Escolarizados. Revista chilena de pediatría, v.80 n.4 de ago. Santiago.